martes, 31 de marzo de 2009

Invitación: Acto de lanzamiento del periódico "El Andamio"


Estimados compañeros:

El 26 de noviembre de 1927 fue fundado por primera vez "El Andamio", como órgano oficial de la Unión en Resistencia de Estucadores (URE). Clausurado muchas veces en la historia sirvió a la organización y la lucha de este gremio así como al conjunto de los obreros de la construcción.
Aunque hubieron momentos en que dejó de publicarse, se editó gratuitamente hasta 1972.
Nosotros recogemos esta experiencia rindiendo un homenaje libertario a todos los obreros que lucharon en el pasado y que transmitieron por "El Andamio" sus experiencias y conquistas.

Por esto, tenemos el agrado de invitarlos al acto de lanzamiento de nuestro periódico "El Andamio", a realizarse el día sábado 4 de Abril del 2009, a las 19 horas, en el local de la Unión en Resistencia de Estucadores, ubicado en el pasaje Cabo Arestey nº 2461 (Av. España c/ Alameda).

Esperamos con este pequeño gesto, contribuir a la reorganización de los trabajadores de la construcción, y de todos los trabajadores del país.


Atentamente,

Sindicato Nacional de Trabajadores
de la Construcción, Montaje y afines

SINTEC - Chile

sintec_chile@hotmail.es






jueves, 19 de marzo de 2009

Entrevista a los compañeros de CGT España: "La democracia de base y la solidaridad se están ejerciendo en todas partes"


Entrevista a los compañeros de CGT España


La democracia de base y la solidaridad se están ejerciendo en todas partes


El viernes 6 de marzo una decena de libertarios, militantes activos de organizaciones estudiantiles y sindicales de Santiago, nos reunimos en un local de la CGT Mosicam con dos compañeros de la Confederación General del Trabajo, central anarcosindicalista que es el cuarto sindicato más grande del Estado Español. En medio de la serie de discusiones e intercambio de ideas entre los compañeros reunidos, se permitieron responder algunas preguntas al Frente de Estudiantes Libertarios.


Para leer la entrevista, ===pincha aquí===

Resoluciones del VII Encuentro de Organizaciones Populares Autónomas


Durante los días 27, 28 de febrero y 1º de marzo, la Ciudad de Lujan, colmó sus calles, de un espíritu latinoamericanista. El VII ELAOPA se desarrolló esta vez en Argentina, como resultado del esfuerzo y la lucha acumuladas durante 7 años. Más de 70 organizaciones y cerca de 400 compañeros/as de Chile, Brasil, Uruguay, Bolivia y Argentina nos convocamos, con la voluntad política de avanzar en la articulación de las luchas en Latinoamérica. También participaron compañeros/as de Oaxaca (México), España y Francia.

Actualmente están publicadas las resoluciones generales del encuentro, así como los documentos elaborados por las comisiones: sindical, estudiantil y recursos naturales. Todo esto se puede revisar en la página de ELAOPA: elaopa.org


Desde
La Batalla, nos interesa destacar las resoluciones de la comisión sindical, del cual formaron parte compañeros del Colectivo Mal de ojo, de trabajadores de la educación, pues el documento logra sintetizar, desde el análisis panorámico de la situación de los países participantes, cuales son actualmente las fortalezas y las limitaciones de un sindicalismo de lucha, autónomo y clasista.

Para leer el documento de la comisión sindical:
===pincha aquí===




domingo, 22 de febrero de 2009

El trabajo de temporada y las alternativas anarquistas.

Puntas y puntos sindicales.


El trabajo de temporada y las alternativas anarquistas.


Año a año y durante los meses estivales los campos de la zona central y sur de la región chilena son inundados por multitudinarias oleadas de obreros temporeros. La cosecha de diversas especies frutales se convierte en una importante fuente de atracción laboral para miles de hombres y mujeres, quienes –en gran parte- obtienen en estos días los principales ingresos con los cuales harán frente al invierno, época en que el trabajo se hace más escaso.


Desde la perspectiva social y sindical el auge en la última década del sector agroexportador y, por consiguiente, la expansión del trabajo de temporada, ha puesto en querella la necesidad de problematizar en torno a los nuevos desafíos que para el obrero implica la peculiar forma de relación laboral que trae consigo su condición de temporero. Lo que es urgente si se considera que el sector involucra la mano de obra de más de 400 mil personas (con sus respectivos núcleos familiares). Y en este debate, por supuesto, así como en tantos otros, los anarquistas (de todos los matices) deben formar parte y exponer sus diagnósticos y perspectivas toda vez que su automarginación de esta discusión implica el desentendimiento entre la Idea y el movimiento obrero, así como la omisión –inocente quizás, pero absurda al fin- de una importante oportunidad para graficar, concretar e invitar, a la praxis anarquista.


La naturaleza y la orientación de este breve escrito es simple. Primero resumiremos una particular situación de abuso laboral concretada en la IX región, irregularidad, naturalmente, nacida del trabajo de temporada: de la cosecha de arándanos. A partir de este hecho y de las características que alcanzó el conflicto intentaremos trazar algunas matrices de discusión que consideramos fundamentales a la hora de estudiar la realidad sindical en estas tierras y en el movimiento obrero y social de la región chilena en general hoy. Desde las diversas lógicas libertarias, creemos, deben nacer opciones para solucionar los problemas que afectan a los trabajadores de temporada, problemas que, consideramos, no pueden permanecer en las exclusivas manos del Estado y su Inspección del Trabajo.


Sucedió en enero de 2008, en el fundo San Ramón, distante a unos 20 kilómetros del pueblo de Loncoche, en la ruta que une a esa localidad con Villarrica. En verano, entre los últimos días de diciembre y las postrimerías de febrero (puede que las diferencias de clima hagan variar las fechas de cosecha), este predio y el cultivo de arándanos que se realiza en él, ofrece trabajo a más o menos 150 personas originarias del campo y de la ciudad. La mayoría son mujeres que trabajan como dueñas de casa el resto del año, aunque también es importante la presencia de jóvenes de ambos sexos en edad o situación estudiantil (media y universitaria).


A diferencia de años anteriores, las medidas de producción fueron modificadas de formato. Usualmente el trabajador debía cosechar en bandejas con posillos (12 c/u) y cada una de éstas con un valor determinado. Así, la ganancia era a razón de bandejas hechas (6000 pesos diarios en promedio). No obstante, la empresa decidió –enero 2008- que la extracción del fruto se haría por peso en gramos y con su valor monetario proporcional. Con lo cual se buscaba mayor eficiencia y un mejor control de la producción. Hasta este punto el cambio parecía normal y no despertó mayor suspicacia entre los trabajadores. Sin embargo, a los pocos días de funcionar la pesa electrónica que controlaba lo que el individuo extraía fue sellada con cinta adhesiva en el lado en que daba al obrero. De esta forma, el operario de la pesa y la Administración eran los únicos que podían observar el peso exacto de lo cosechado, mientras que el trabajador era imposibilitado de ello. Como es de prever, esta nueva modificación se prestó para irregularidades, desconfianzas y para el descontento de la mano de obra. Si un trabajador llegaba con menos fruta que la necesaria para cumplir con la medida, éste era amonestado y castigado con posillos extras (lo cual parece regular), pero si alguien se excedía en lo llevado a la pesa, el silencio era la única respuesta.


El malestar cundió entre las melgas (hileras en que se plantan los arándanos), pero –lamentablemente- la protesta no pasaba de maldiciones escupidas entredientes y fuera del alcance patronal. Todos estaban de acuerdo en que la situación era irregular y abusiva con el trabajador, pero a la hora de enfrentar a la Administración nadie daba la voz y los que lo hacían quedaban solos. “¿Hagamos algo, una reunión?”- “no, esperemos mejor”. Cerca de dos semanas duró la cinta en la pesa electrónica. Las sorpresivas visitas de Inspección del Trabajo –provocadas por denuncias hechas por temporeros- obligaron a la empresa a volver al sistema tradicional de bandejas con posillos.


Explicaciones para la casi nula respuesta obrera hay varias. Primero y quizás el factor mas importante, en esta empresa como en todas, era el temor a perder el trabajo, quizás no en la temporada actual, pero si en la siguiente (La mayoría de los trabajadores son conocidos del sector o llevan varios años cosechando en el lugar). Afuera hay cientos de personas dispuestas a trabajar. El despido de un cosechero no representa ningún problema para el empresario, pues, como se sabe, no hay mejor arma capitalista contra los trabajadores que los propios trabajadores.


En segundo lugar, y como característica casi natural a los oficios de temporada, está la casi inexistente –aunque no imposible- oportunidad de sindicalización. En San Ramón, y suponemos que en otras partes también, el contacto activo entre los trabajadores es pasajero y rara vez se hace extensible a otras épocas del año. De hecho, la mayoría pierde el contacto y no son escasos los que emigran de un fundo a otro buscando mejores alternativas de ganancias en las cosechas. Quizás la base para una relación más duradera o mas proclive para cimentar la vía de la sindicalización, estaría compuesta humanamente por aquellos temporeros mas “antiguos” y que casi obviamente se ven año a año y por ende se conocen mas. Lamentablemente, son estos “antiguos” también a quienes mas respeto-temor le infunden los patrones, lo que se vio reflejado en el conflicto, cuando ellos eran quienes mas se negaban a protestar.


En otras zonas, como en el Maule, existen importantes sindicatos de trabajadores temporeros (el PC tiene su presencia a través de la Confederación Nacional Sindical Campesina Ranquil), pero en la Araucanía hay mayor retraso en materia organizacional. Quizás un vital motivo resida en las especies cosechadas: el arándano lleva apenas un lustro, mientras que otros frutos como la uva, la manzana, o el durazno, ya han recorrido un gran trecho.


También hay que tomar en cuenta que la mayoría de quienes trabajan de temporeros –mujeres “dueñas de casa” y jóvenes- poseen nula o escasa experiencia sindical. Evidentemente deben existir excepciones, pero la tendencia es ésta.


Ahora bien y para no excedernos demasiado, llegamos hasta aquí con el diagnostico. Obviamente hay otras importantes aristas no tratadas, pero es necesario ahora enfrentar el papel que le corresponde a la anarquía dentro de todo este escenario. No hay respuestas definitivas, ni si quiera hay respuestas, la idea es que discutamos, la idea es buscar propuestas colectivas y libertarias para armarnos como trabajadores y trabajadoras para superar al capital. Por eso estas palabras no pueden ser sino un cúmulo de preguntas abiertas.


¿Qué hacer? Probablemente la principal tarea que nos corresponde es fomentar la organización. Tanto en dar a conocer sus beneficios como intentando gesticularla materialmente. Sabemos que solo a través de una férrea solidaridad entre los trabajadores, el temor al despido y el temor a no ser escuchado, pueden sucumbir. Conocidas por todos son las falencias del actual sistema en materia de educación sindical entre los obreros y empleados. Y es natural que los interesados en mantener las cosas tal como están no pongan ahínco en este aspecto. Por otro lado, la región chilena aun no se rearticula de la dictadura en varios sentidos, y es ésta, la desarticulación del movimiento obrero, una de las obras maestras de Pinochet. El miedo a la represión ayer, el miedo a perder la pega hoy y el desprestigio en el que se encuentra la idea de sindicato, ya sea por caudillismos de sus dirigencias, intromisiones de politicastros, o por otras mil situaciones, ha degenerado en una escasa participación orgánica de los trabajadores. De no ser por las incorregibles e inherentes injusticias del sistema de libre mercado, expresadas básicamente en la natural tendencia de la patronal en sacar el máximo provecho al menor costo, es decir, estrujar al obrero y acumular más capital, con sus abusos consiguientes, la idea de organización ya se hubiese esfumado.


La propuesta anárquica por tanto, debiere orientarse a cubrir ésta falencia teniendo siempre en claro que la idea de solidaridad y organización es la base de bienestar social, y así mismo reconocer que el sindicato no puede ser fin sino medio para la concreción de una realidad mas benéfica para el afiliado. Lo cual implica que la organización debe ir unida a una labor pedagógica si se quiere, que se oriente a regresar al obrero la conciencia de su poder y potencial creador. El anarcosidicalismo nos señaló el peligro de la intervención de los partidos políticos (con la consiguiente desviación de los intereses obreros en maquinaciones de camarilla parlamentaria), pero el sindicalismo puro –su heredero en el sistema legal- nos advierte bien claramente hoy con su ejemplo, que el sindicato como fin anula el potencial creador de si mismo y de sus miembros y reduce el colectivo a una mera reunión periódica y a una que otra movilización en momentos críticos.


Hoy en día se necesita con urgencia la propaganda en torno a la organización y con más apremio desde la óptica de los anarquistas. Desgraciadamente, por la acción mancomunada de mil factores, la Idea es totalmente desconocida fuera de ciertas esferas. Hoy en la región chilena parece que la anarquía es la religión de una reducida aristocracia –sin plata eso si-. A regiones sobre todo, y mas aun a los pequeños pueblos y a sus campos, el anarquismo no llega, y si lo hace es de forma muy escueta. Y esto no cambiará mientras los periódicos, revistas, cartillas sindicales, conferencias, veladas, etc., no salgan de Santiago y de las grandes urbes hacia las mil periferias, urbanas y rurales. Es menester entonces, poner todas las fuerzas en –como dicen por ahí- “sacar la A fuera del círculo”.


Y unas de las formas de llegar a los millares de temporeros y temporeras (en este caso) con la Idea es a través de la difusión de la organización y de nuestra participación en ella. Ni siquiera es necesario hoy, y quizás sería contraproducente con la realidad “aristocrática” de nuestras filas, que nos aboquemos a la creación de organizaciones “puristas”. Si no hay sindicato en nuestro trabajo, hagamos todo lo posible por crearlo, y si lo hay, participemos de él e intentemos imprimirles nuestro sello. No se trata de llegar y decir esta organización es ahora anarquista, nos basta con garantizar que sea descentralizada y que en su interior se note la voz y el poder obrero y no los intereses de éste o aquel humanista o democratacristiano. Y si no hay condiciones para crear el organismo, aun quedan bastantes alternativas: difundamos nuestra prensa, hablemos de nuestras ideas en la colación, filtremos por ahí su afiche, su rayado, su esténcil… Desde luego, si surgen sociedades laborales anarquistas es casi ya un deber acudir en su ayuda y defender su fortalecimiento. Como es un deber –con lo molesto de la palabra- solidarizar con nuestra prensa y con las iniciativas culturales y sociales de los compañeros.


Indudablemente ya quisiéramos el retorno de las organizaciones sindicales revolucionarias e ilegales (sociedades de resistencia) y la paralización, porque no, completa de las faenas temporeras en la huelga revolucionaria y la consiguiente expresión del poder obrero, la colectivización de los bienes de producción, pero antes de seguir alimentando aquellas ilusiones, es hora de aplicar obra real, porfiada y concienzuda en torno al primer paso, en torno a la organización.


Hemos hablado algo ya de los sindicatos, pero quedan grandes interrogantes que tenemos que enfrentar. Queda la duda, la inquietante y tremenda duda, de cómo actuar respecto a la “luna de miel” que gozan hoy los trabajadores y el Estado a través de su “heroína” Inspección del Trabajo. ¿Es posible levantar una propuesta de protección laboral más allá de los aparatos burocráticos? Solo la discusión colectiva nos puede dar luces.


Salud.


Tierra i libertad


Nota de La Batalla:
sobre este mismo tema, puedes revisar el documento "Por un plan de lucha de los trabajadores del campo"

lunes, 2 de febrero de 2009

Pulso Sindical, por Manuel Ahumada, presidente de la CGT - MOSICAM

Semana del 25 al 31 de Enero de 2009


No podía culminar de peor manera el primer mes de este año 2009. A las poco masivas movilizaciones en contra del desempleo y la semana corrida que siguen siendo silenciadas por el oficialismo y amplificadas en la contraparte, se unen algunos hechos que vale la pena considerar, toda vez que en mi opinión son el resultado de un deficiente trabajo hacía y con la clase, sin que con esto se busque en caso alguno minimizar o desconocer el enorme daño que la dictadura infligió al movimiento sindical(por favor entiéndanlo bien los que ven segundas intenciones).


Lo hemos hecho mal y punto.


Podrán no estar de acuerdo con esta afirmación – que vengo sosteniendo hace bastante tiempo – por lo que quiero mostrar algunos datos de la ultima estadística de la Dirección del Trabajo que esta vez no considera los sindicatos inactivos y en receso.


A fines de 2007 el Nº de sindicatos activos es de 9.365 y los trabajadores que los integran llega a 724.606, lo que entrega un promedio de 77 socios por sindicato.


Se debe tener presente que en este total de trabajadores sindicalizados se considera a los socios de sindicatos independientes, interempresas y transitorios. Si disgregamos la cifra primaria, quedan 5.941 sindicatos de empresa y 3.424 que no lo son. Conclusión: Casi el 40% de los trabajadores organizados no tiene derecho legal a negociación colectiva, objetivo fundamental en los inicios de la organización sindical.


¿No explica esto, al menos en parte, la baja participación en las movilizaciones?


Para poder visualizar mejor el impacto negativo de los datos demos un vistazo hacía atrás. La primera estadística que se conoce establece que en 1932 el número de sindicatos registrados es de 421 y representan a 54.801 trabajadores.(130 socios promedio). En 1946 los sindicatos llegan a 1706 y sus socios a 251.774. (148 promedio)


En el año 1955 hay 305.192 afiliados distribuidos en 2177 sindicatos. (el promedio es de140 socios por organización). Hasta aquí podemos ver un alza en el numero de trabajadores organizados.


La primera baja en este ritmo ascendente de afiliados a organizaciones se registra en 1964 cuando se contabilizan 1.904 sindicatos con 278.980 socios, aunque al disminuir el numero de sindicatos igual se mantiene alto el promedio de socios (146 promedio) .


En 1970 el número de sindicatos llegaba a 4.862 y los afiliados llegan a 556.649 lo que arroja un promedio 114 trabajadores por sindicato. Finalmente en 1973 los sindicatos son 6.697 a los que adherían 1.051.318 trabajadores (157 socios por cada organización promedio). Es muy importante considerar que en 1973 la fuerza de trabajo activa no llegaba a los 4 millones de personas. En 2007 es de casi 7 millones.


Queda claro cual es el desafío primario al que debieran abocarse todos los que se definen al lado de la clase. O nos ponemos a fomentar el crecimiento organizacional, o muy poco podrá hacerse, mas allá de los buenos deseos.


Se anuncian ( aunque esto se hace invariablemente cada año) para los próximos meses diversas movilizaciones e incluso un paro nacional. Ningún dirigente sindical y/ o luchador social podría ponerse al margen de esta demanda.


Lo que queda por ver es si de verdad se concretará y si será efectivamente la respuesta de los trabajadores en contra del abuso y la explotación.


Los datos que aquí analizamos dan clara cuenta de que eso no es posible o al menos será en extremo difícil.


Como ya hay antecedentes del apoyo patronal a anteriores movilizaciones (Transporte es un claro ejemplo de ello) no vaya a ser cosa que mañana para luchar contra el abuso, el desempleo, la exclusión y un cuanto hay, vayamos a tener a un sector del empresariado ( con sus propias demandas que no son precisamente la mantención del empleo y condiciones dignas de trabajo) e incluso a la derecha ( no olvidar que dirigentes UDI han participado en marchas sindicales el primero de mayo).


El desafío es claro. Las organizaciones sindicales existentes deben sincerarse, anteponer las demandas de los trabajadores a sus sueños hegemónicos y a la discriminación y exclusión que practican a diario, para constituir un solo y gran instrumento de unidad en la acción sindical.


No necesitan los trabajadores banderas con logotipo ni la exclusividad de una asesoría, menos pagar varios miles de pesos por socio para recibir el apoyo de abogados y economistas. Los trabajadores necesitan organizaciones vivas y activas. Mientras eso no suceda y por mas exitosos que sean los paros, las marchas y las movilizaciones varias, los cambios en el modelo no se producirán y si lo hacen será para calmar un poco las exigencias populares ( no sucedió así con la educación?).


Con un caso concreto pretendo dar fundamentos a la afirmación anterior. Se ha publicitado con bombos y platillos la entrada en vigencia de normas que fortalecerán el seguro de cesantía. Fueron discutidas por los trabajadores? Al manos puedo decir que yo pertenezco a un Confederación y nunca recibimos una sola nota ministerial o parlamentaria sobre el particular.


Para el gobierno la única instancia sindical representativa es la CUT (por favor vean las cifras iniciales) y aunque de vez en cuando entrega algunos caramelitos a otras que se disputan con la primera el carácter de representativas, lo claro es que cuando se aprueban leyes como estas, aparecen con el aval de la CUT.


La reformas al seguro de cesantía son un cúmulo de artículos en los que se quita y pone comas o puntos, se quitan o agregan incisos pero de beneficioso no tiene mucho mas que lo que ya hay. Bueno aumentaran las posibilidades de giros, hay una ayuda adicional en caso de desempleo muy grande, pero se mantienen al menos 2 grandes "beneficios" a la patronal.


1.- Los empleadores siguen con la garantía de declarar y no pagar (Y que pasa cuando hay crisis del capital?, Que los primero que los patrones dejan de pagar son los descuentos previsionales), por que a mayor crisis mayor morosidad, y sin fondos en la cuenta, DE DONDE SALDRAN LOS RECURSOS PARA EL SEGURO DE CESANTIA?.


2.- Los patrones conservan la facultad que les da en inciso segundo del articulo 13 de la ley mejorada ( ni lo tocaron). Y que dice este?. Se imputará a la indemnización la parte del saldo de la cuenta individual constituidas por las cotizaciones efectuadas por el empleador. En nuestro idioma significa ni mas ni menos que:


LOS PATRONES SEGUIRAN DESCONTANDO DE LA INDEMNIZACIÓN POR AÑOS DE SERVICIO EL APORTE QUE HACEN AL SEGURO DE CESANTIA (promedio 20% del total de la misma).


En este caso el seguro de cesantía es casi una cuenta de ahorro personal del trabajador la que, paradójicamente, es manejada y administrada por los capitalistas.


No será como mucho?


MANUEL AHUMADA LILLO


Presidente CGT MOSICAM


jueves, 29 de enero de 2009

Análisis situación portuaria y declaración de apoyo a la lucha de los portuarios de San Antonio


Sindicato Unificado de Trabajadores Portuarios y Eventuales de Arica

¡Contra los Despidos y Contra la Represión a los que Luchan!

¡Que la crisis la paguen los ricos!

El presente comunicado tiene por finalidad entregar nuestro irrestricto apoyo a los trabajadores del Puerto de San Antonio (San Antonio Terminal Internacional o STI) que se han movilizado el pasado 21 de Enero cortando las tres entradas principales al puerto de esa ciudad. La motivación detrás de estas acciones es el rechazo a los despidos selectivos y arbitrarios que recaen sobre quienes han participado de las más recientes movilizaciones portuarias.

Prestamos todo nuestro apoyo a SITRAMAPORT y a su dirigente Juan Quinteros. Consideramos lamentables las declaraciones en la prensa sanantonina de los dirigentes Victor Donoso y Claudio Vega, presidente y secretario respectivamente del Sindicato Nº2 del Muellaje STI y de Maurice Besner de SICOSEM que han declarado a favor de la empresa desestimando las legítimas razones que hay detrás de la movilización. Estos señalan un aprovechamiento mediático de los trabajadores afectados (y particularmente de Juan Quinteros) a lo que nosotros, desde Arica, muy conocedores de estas jugarretas de los sindicatos apatronados, respondemos que de lo que aquí se trata es de cerrar filas ante una agresión al movimiento portuario a nivel nacional Consideramos que este tipo de declaraciones están más del lado de los intereses empresariales que del lado de los trabajadores.

Por otra parte, aprovechamos la instancia para poner en conocimiento a todos los trabajadores portuarios en particular y a todos los trabajadores y el pueblo de Chile en general, que despedir dirigentes y trabajadores considerados por las empresas como “molestosos” se ha estado convirtiendo de un tiempo a esta parte en una práctica sistemática por parte de las empresas portuarias. Todo, con la complicidad del Gobierno, que hace caso omiso ante la omnipotente presencia de las dos principales compañías del sector: SAAM (de Claro) y Ultramar (de Von Appen).

Denunciamos en esta ocasión la persecución que está sufriendo el Presidente de este Sindicato, Luis Rosende Toro, al no permitírsele a él y a otros 12 compañeros, reintegrarse en sus labores luego de la última movilización. Las razones de la empresa a nivel oficial son desconocidas. Pero quienes estamos en la trinchera de defender la dignidad del trabajo sabemos que se trata de un plan de aniquilamiento de la organización sindical a la vez que una estrategia de amedrentamiento psicológico del resto de los trabajadores. Consideramos que lo que hace Ultraport (perteneciente a Ultramar) es “despejar” el camino y alertar, mediante “medidas ejemplificadoras”, a todos los demás trabajadores en el sentido de que quien desafíe el poder empresarial sufrirá drásticas consecuencias. Dejamos constancia de que actualmente existen en Arica cerca de 40 compañeros nuestros con licencias médicas producto del acoso laboral o mobbing de los empleadores. Esta práctica –el mobbing-, tan bien explicada en ciertos manuales empresariales europeos, poco a poco es introducida como habitual por nuestros empleadores con la finalidad de hacer insoportable el ambiente de trabajo para quienes se animen a cuestionar la política laboral de la empresa.

No olvidemos que este año es clave por el interés legislativo que tiene el sector portuario con la inminente discusión y posterior aprobación de la Ley General de Puertos (ya anunciada en la Ley 19.542 sobre modernización del sector portuario)

Si bien, hasta hoy, se desconoce el contenido de esta Ley, si analizamos la tendencia modernizadora de los puertos de los últimos años, obtenemos como consecuencia lógica que lo que busca no es otra cosa que dotar de cobertura jurídica a la privatización de los puertos. Por otro lado, no creemos que de dicho cuerpo legal se vaya a poner énfasis en mejorar la calidad del trabajo portuario con medidas tales como el reconocimiento de éste como trabajo pesado (de acuerdo a la Ley 19.404) o el fin de la subcontratación y la precariedad en el sector. Más bien, tenemos legítimas sospechas que será el amarre definitivo para consolidar un modelo de trabajo con escasa protección por parte del Estado y, por ende, con pésimas condiciones de seguridad y estabilidad para los trabajadores.

Sólo a partir de la coyuntura antes descrita obtenemos elementos para entender el actual contexto de despidos. Sólo agregaríamos que como telón de fondo tenemos el escenario de crisis financiera internacional (que ya repercute notoriamente en la economía real de nuestro país). Pues bien, no podemos dejar pasar esta oportunidad para denunciar como vil la técnica mediática de los empresarios y políticos que señalan una y otra vez que deben ser los trabajadores (los que generamos las riquezas) y el pueblo chileno los que soporten el precio de los errores del sistema económico que ellos defienden. Pues no, no nos quedaremos mudos ni inertes ante el escenario que nos quieren imponer.

No lo haremos ni desde el sector portuario y estamos seguros que tampoco lo harán otros sectores (mineros, forestales, salmoneros, estudiantes, etc.) que ya han hecho frente a esta arremetida patronal de despidos y privatizaciones,

Por último, al igual que la declaración del Sindicato de Estibadores de San Vicente, desde el norte grande opinamos que la única perspectiva que podría trazar una senda en orden a unificar el sector en pos de las mejoras que necesitamos, es la unidad de criterios a nivel nacional en un organismo único siguiendo el ejemplo de los subcontratistas del cobre, los forestales y los estudiantes pinguinos.

Todo lo anterior, como corolario de una mayor democratización de los Sindicatos y organizaciones del sector en miras a dejar a un lado a aquellos “compañeros” que prefieren llegar a tratos con las empresas por intereses personales a la vez que traicionan los intereses de los trabajadores. No nos temblará la mano en denunciar públicamente a aquellos dirigentes que durante años han traicionado al movimiento vendiéndose por dinero a los empresarios. ¡Que les quede claro!
Finalmente, compañeros sanantoninos, que el ánimo no decaiga,

¡Arriba los que Luchan!

¡Luchar hasta Triunfar!

¡Nunca más solos!

Sindicato Unificado de Trabajadores Portuarios y Eventuales de Arica

SUTRAPEVA

martes, 20 de enero de 2009

La Obamanía y la fabrica de ilusiones


El siguiente artículo (originalmente fechado el 10 de Noviembre) fue escrito para la Revista Pueblos, número 35 (Diciembre del 2008) y ha sido reproducido con su debido permiso. http://www.revistapueblos.org/


El triunfo de Obama en las elecciones presidenciales norteamericanas resonó en todo el mundo a través de titulares que nos tratan de convencer de que el hecho más trascendental en los aproximadamente 2 millones de años de existencia humana ha ocurrido. Mientras tanto, la opinión pública alucinada, en distintos lugares del mundo, celebraba la victoria de Obama con más entusiasmo con el que que habrían celebrado cualquier cambio de gobierno en su propio país, lo cual no es del todo sorprendente, si tenemos en cuenta que el peso de las decisiones tomadas por los gobernantes de turno en Washington son cargados al hombro por millones de personas en los cinco continentes. Para esta muchedumbre alucinada, Obama representa un "sueño" hecho realidad, pero precisamente qué clase de sueño es algo que nadie puede definir con claridad. La pesadilla de la era Bush parece haber llegado a su fin.


Desde la caída del Muro de Berlín y la firme implantación del así llamado Nuevo Orden Mundial, el "American Dream", el "sueño americano", se tomó por asalto todos los rincones del planeta. Pero este sueño comenzó a transformarse en una pesadilla, de hecho, bastante antes de la llegada de Bush hijo a la Casa Blanca. La ortodoxia neoliberal, que se expandió como una plaga con sus olas privatizadoras por el Tercer Mundo, trajo consigo el hambre, el desempleo y la precariedad a la vida de millones de almas. El descontento comenzó a crecer hasta reventar en el mismo corazón del imperio durante las manifestaciones contra la OMC en Seattle en 1999. Pero con la llegada de George W. Bush al poder y con su cruzada contra el terror lanzada en 2001, la pesadilla mutó hasta adoptar características cuasi-apocalípticas. Los EE UU dieron muestras de un autismo sin precedentes ante un mundo que les dijo de manera rotunda y contundente "NO" a su guerra en Irak, desde la ONU hasta el pueblo movilizado en las calles de todo el orbe, incluidas, por supuesto, las de los EE UU. Lo que siguió se conoce bien y no hay necesidad de ahondar en detalles: el genocidio que ha dejado cientos de miles de muertos, millones de amputados y vidas completamente destrozadas, solamente para satisfacer el hambre insaciable de "US dollars" de la industria petrolera y armamentista.

Consecuentemente, la superpotencia que emergió con aura de invencible de la Guerra Fría se sumió en una crisis impensable a todo nivel, político, moral, diplomático y también militar, ante su incapacidad de vencer a los insurgentes iraquíes y afganos, que pese a su inferioridad numérica y tecnológica- militar, demostraban que el factor decisivo en los conflictos no son las cosas, sino las personas. A lo cual se sumó la reciente crisis económica que puso el dedo en la llaga en uno de los dogmas más cacareados por Washington, como es la omnipotencia del libre mercado. Con este nuevo frente de crisis para la hegemonía yanqui, las cosas difícilmente podrían verse más negras. El pesimismo y el descontento se apoderaron del corazón de los ciudadanos estadounidenses (y de los rapsodistas de su modelo económico-político en el resto del mundo), que veían el "American Dream" caerse cual castillo de naipes frente a sus ojos.


¿Vuelve el "sueño americano"?

Con Obama esta pesadilla pareciera estar llegando a su término, según opinión de politólogos y columnistas alucinados. El flamante nuevo presidente de los EE UU se alza con talante de campeón y aires de auténtico Redentor bajo la consigna de devolver la Esperanza en el "American Dream", no solamente en los EE UU sino en todo el mundo. Obama es además representado como la culminación del proceso iniciado en épocas de Martin Luther King por los derechos de los afroamericanos. Obama es retratado como el representante, en su quintaesencia, de una supuesta tradición democrática y humanista de los EE UU, la cual tuvo una especie de breve interrupción con la Administración de Bush. Antes de Bush el imperialismo norteamericano pareciera no haber existido, o haber sido un problema menor, según estos áulicos de Obama, quienes insisten en que después de Bush, la influencia "benigna" de los EE UU volverá a imponerse globalmente… la memoria es una virtud desafortunadamente más asociada a los paquidermos que a los seres humanos.

Como prueba de esta ilusión mundial, citaré simplemente un titular del Sunday Times del 9 de noviembre, relativo a las elecciones en EE UU:
"Welcome Back America" ( "Bienvenida de Vuelta América"), un titular rayano en el delirio y que además confunde a un país con un continente, como ocurre frecuentemente en la prensa angloparlante (curiosamente, esta misma prensa se mofaba de la aspirante a vicepresidenta republicana Sarah Palin por cometer exactamente el error contrario, confundir al continente africano con un país). El subtítulo del artículo es aún más revelador: "Los años de Bush han dañado la reputación de América en los ojos del mundo. Pero Sarah Baxter, nuestra corresponsal en Washington, quien creció en los EE UU, dice que la victoria de Barack Obama ha revelado lo que es verdaderamente esta nación". No hay estómago que aguante revisar toda la prensa al respecto, pero éste ha sido el tono de casi todos los artículos escritos sobre el particular.


¿Qué es verdaderamente esta "nación"? Los que sufrimos de una especie de insomnio intelectual y nos gusta mantenernos despiertos no olvidamos las múltiples agresiones norteamericanas a los pueblos latinoamericanos, a Filipinas, ni el apoyo irrestricto a toda clase de dictadorzuelos tercermundistas y a regímenes estructuralmente genocidas como Israel o Colombia, ni olvidamos Vietnam o Corea. Ni tampoco olvidamos el despojo de nuestros recursos y de nuestra fuerza de trabajo al que hemos sido sometidos por más de un siglo. Ni tampoco olvidamos los funestos efectos del libre comercio, ni de las sanciones económicas a sus contradictores. Todo esto, por cierto, ha ocurrido antes de Bush, a manos tanto de republicanos como de demócratas.
¿Pueden esperar los pueblos palestino, iraquí, afgano o haitiano el fin de sus respectivas ocupaciones tras las elecciones? ¿Pueden esperar las futuras generaciones que Obama tome una acción real contra el calentamiento global?

¿Pueden los pueblos latinoamericanos esperar el fin del intervencionismo encarnado en el Plan Mérida o el Plan Colombia? ¿Pueden los pueblos del mundo esperar que desde la Casa Blanca se eliminen sus infinitas listas de espera? Los que quieran esperar podrán seguir esperando per saecula saeculorum. Obama, por lo pronto, no pareciera dar muestras de buscar un cambio radical con el antiguo orden de cosas, sino más bien ponerle un maquillaje nuevo. Algo así como ser un condimento diferente para el mismo caldo. Sus declaraciones aún durante la campaña presidencial sobre Palestina y América Latina nos dan sobradas razones para sospechar que no podemos esperar un cambio significativo [1]. El citado artículo nos recuerda que
“se heredan dos guerras en Iraq y Afganistán, mientras Osama Bin Laden sigue siendo importante (...) la amenaza del terrorismo no se ha ido”. O sea, la "Guerra contra el Terror" seguirá presente en la agenda política. Mencionemos, de paso, que las elecciones de personeros para su gabinete, que incluye republicanos, no permiten, salvo a los más incautos, ser excesivamente optimistas...


Los que nos cansamos de esperar y echamos manos a la construcción de un mundo nuevo mediante la lucha autónoma de los pueblos, sabemos que ni el imperialismo se acabará por la altruista acción de los mismos imperialistas, ni que la explotación terminará por obra de quienes se enriquecen a costa de ella. No nos hacemos falsas ilusiones, aun si Obama fuera un convencido "progresista", sabemos que, en última instancia, el imperialismo norteamericano es una política de Estado bien consolidada y que emana desde las profundidades de los intereses de sus poderosas elites [2]. No es casual que en EE UU a los "gobiernos" se les llame, acorde con el espíritu pragmático que les caracteriza, meramente, "administraciones". Más claro, imposible.

No quiero decir con esto que la llegada de Obama a la Casa Blanca no plantee un nuevo escenario para las luchas de los pueblos, en el cual se dan modestas posibilidades de avanzar en ciertas demandas, principalmente a causa de las expectativas que ha generado la Obamanía. Pero de reconocer este hecho objetivo, a ver en Obama a un supuesto paladín de las causas "progresistas" o a siquiera ilusionarse porque este triunfo electoral representa una cierta "renuncia" a su condición de potencia hegemónica global, hay un gran trecho…

En realidad, muy al contrario de las vanas esperanzas de los que aún creen que la liberación será decretada en Washington, Obama se ha convertido en la carta de la clase dominante yanqui para recomponer la hegemonía perdida. El imperialismo asumirá una cara amigable y sacará a relucir un poco más la zanahoria que el garrote. Nuevamente, todos seremos amigos y admiradores de este país manufacturado en Hollywood. Como dice la misma Sarah Baxter en su citado artículo "América se siente nuevamente bien respecto de sí misma y de su futuro. Su estatura moral creció a los ojos del mundo de la noche a la mañana". Y agrega un artículo del Irish Times del 8 de noviembre, escrito por Colm Tóibín, otro de los rapsodistas de los EE UU, que "todos lo observamos (a Obama, ed.) con orgullo y alegría, con la sensación de que esta era una imagen de los EEUU que podía mostrarse al mundo, que el país país podría volver a ser la ‘ciudadela sobre el monte’, que se ha sacudido de un fundamental lastre, que ha exorcizado a un cierto fantasma" [3]. Después de la serie de derrotas y del aislamiento al que llevó Bush al imperio norteamericano, Obama es el Profeta para devolver su mesianismo de pueblo elegido a los EE UU, y abrir las puertas que se habían cerrado para profundizar la penetración yanqui en el resto del mundo.

La magia de Obama está en haber renovado las ilusiones en un modelo desgastado y que pierde terreno ante la crisis económica que ha vuelto a poner al socialismo como alternativa sobre la mesa (para horror del mismo Obama). Después de todo, la política electoral es como una gran fábrica de sueños, la cual nuevamente está funcionando a toda máquina. Esa fábrica de sueños tiene sus bases culturales construidas sobre las burbujeantes contribuciones de la Coca-Cola, el Mac Donalds, Ford y Playboy a la civilización occidental. Estos, por nombrar solamente algunos de los indudables aportes de la cultura yanqui al mundo. Y claro, esta fábrica de ilusiones ha sido construida también con la providencial ayuda del libre comercio y bajo la firme supervisión de los US Marines. No hay señales de que nada de esto vaya a cambiar sustancialmente con Obama. Lo que será realmente duro será el despertar, una vez más, para darnos cuenta de lo poco que cambiarán las cosas con la nueva "administración". Aunque algunos despistados en la izquierda nos quieran convencer de que lo que pasó en EEUU ha sido algo un poco menos que una revolución socialista.





José Antonio Gutiérrez Danton
es investigador y analista del Latin American Solidarity Centre de Irlanda. Este artículo ha sido publicado en el número 35 de la Revista Pueblos, diciembre de 2008.


Notas


[1] Resulta bastante indicativo el cándido entusiasmo con el que recibieron el triunfo electoral de Obama los gobiernos llamados “progresistas” de América Latina. Los presidentes de esta abigarrada colección de gobiernos, estuvieron prestos a felicitar al nuevo mandatario yanqui. Lula llegó a pedir que el nuevo Gobierno de Estados Unidos trabaje más estrechamente con América Latina (como si más de medio siglo de intervencionismo desde sus embajadas no fuera suficiente) y Chávez ofreció su mano al mismo que lo tratara de “amenaza manejable” durante su campaña presidencial. Evo Morales le pidió, en vano, que levante el embargo a Cuba, cuando el mismo Obama ha sido lo suficientemente claro respecto a su intención de mantenerlo, aun cuando plantea reanudar la diplomacia directa entre ambos países. Fuera de este espectro, un atribulado Uribe en Colombia intenta ver cómo asegura su TLC con los EE UU luego del triunfo de un demócrata que se había opuesto a éste debido al sistemático asesinato de sindicalistas colombianos. Así como también Uribe intenta ver cómo mantiene los niveles de cooperación militar que Bush garantizó a través del Plan Colombia, en momentos en que, precisamente, las tácticas de contrainsurgencia aplicadas por el actual Gobierno colombiano son duramente cuestionadas por las graves violaciones a los Derechos Humanos que ha ocasionado.

[2] En un artículo anterior, titulado “Obama y América Latina, ¿el imperialismo amigable?”, el cual fue publicado el el portal anarkismo.net ya había analizado el programa hacia América Latina que Obama había revelado en un discurso en Miami y advertido sobre las falsas ilusiones que una izquierda que aún espera que los cambios se den desde arriba y mediante las elecciones se hacía sobre la nominación oficial de Obama como candidato de los demócratas. Creo que este artículo sigue siendo pertinente en lo fundamental.

[3] Recordemos que la metáfora de la “ciudadela sobre el monte” fue la manera en que con fervor utópico el puritano John Winthrop se refería en 1630 a la fundación de la colonia que sería la semilla destinada a convertirse en los Estados Unidos.
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