martes, 9 de septiembre de 2008

Una lectura de las últimas elecciones de la CUT


El 28 de Agosto se realizaron las elecciones de la Central Unitaria de Trabajadores, cuyos resultados han sido objetos de discusión y análisis por diversos sectores.

El proceso nuevamente tuvo como resultado el triunfo de los sectores burócratas del gobierno encabezados por Arturo Martínez, que obtuvo la primeria mayoría con 8.667 votos. La lista del Partido Comunista, encabezada por el presidente del Colegio de Profesores, Jaime Gajardo secundado por Cristian Cuevas y Jorge González (de los subcontratistas del cobre y forestales, respectivamente) obtuvo el segundo lugar de las preferencias, acumulando sólo 2.450 votos. La Democracia Cristiana quedó en tercer lugar, bajando la votación obtenida en anteriores elecciones, mientras que el resto de las listas (Fuerza Social, Derecha, Mir) obtuvieron porcentajes bastante minoritarios.

Nos interesa poner de relieve algunos elementos que se han discutido en las últimas semanas. En primer lugar, el Colegio nacional electoral de la CUT fue felicitado públicamente por las tres listas mayoritarias debido a su limpieza y rectitud con la fiscalización de la votación. Como se sabe, frecuentemente poco tiempo antes de las elecciones se crean ficticiamente sindicatos “de papel” por parte de los militantes de los Partidos políticos que respaldan a cada lista, para incrementar su votación. Esta votación no ha sido la excepción, pero el organismo fiscalizador de la CUT, parte de la maquinaria de subordinación sindical, responde como sabemos a las mismas prácticas de sus principales dirigentes. Todos felices… ahí queda claro porqué tanto bombo a la “transparencia” de la comisión.

Por otro lado, aunque se produjo un aumento en la votación de los comunistas, y especialmente pensando en que los principales dirigentes que se presentaron como candidatos han alcanzado protagonismo a través de movilizaciones (profesores, CTC, forestales), no se podría interpretar esta situación como un fortalecimiento de un nuevo sindicalismo. Es cierto que algunos de ellos (especialmente Cuevas) han apostado a la movilización de los trabajadores, y que han contribuido y fortalecido algunos aspectos políticos en la organización de la que son parte, pero no rompen con la lógica cupular y burocrática de la actual dirección de la CUT, es más, muchos de ellos que tienen menor renombre que el líder de los subcontratistas, son parte integrante de lo peor de la burocracia sindical.

Ilusos son los que piensan que se puede disputar a través de las elecciones de la CUT la dirección el sindicalismo para hacerlo combativo y clasista. Solo desde las bases de trabajadores, a través de la movilización y la lucha, se podrá levantar un sindicalismo de otras características. Así, la refundación de la Central de los trabajadores chilenos es un objetivo secundario con respecto a la acumulación de fuerzas desde abajo, paso necesario y trascendental para un fortalecimiento del proyecto revolucionario.

En ese sentido, se hace necesario avanzar en la construcción de comités de movilización y unidad por rama económica, así como instancias de coordinación territoriales y por Holdings, que puedan aportar al ejercicio de nuevas ideas, prácticas y reivindicaciones que se enfrenten al empresariado, al gobierno, y rompan con su “Oficina de asuntos sndicales” papel jugado hasta ahora por la dirigencia de la CUT.

Atte.

La Batalla

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